El primer análisis técnico de bitcoin

Análisis técnico de Bitcoin

Bitcoin desde el principio

Para el primer análisis técnico de Bitcoin es imprescindible empezar por el principio, ya que esto nos dará un punto de referencia y un ancla para consultas posteriores y para entender futuros análisis.

Normalmente se estudian los ciclos de Bitcoin de manera independiente, ligados a los halvings, y se espera que siempre se repliquen de manera similar. Pero en realidad son piezas de un mismo puzle interconectado.

Por esta razón, para poder anticiparse a los movimientos futuros del precio, es imprescindible conocer el comportamiento y la naturaleza de Bitcoin desde que nació, el 6 de octubre de 2009, hasta el día de hoy.

Este será un análisis macro para poner en contexto los más de 16 años de Bitcoin.

A partir de aquí, todos los análisis posteriores (semanales o puntuales) se apoyarán en este marco.

Metodología de análisis técnico

Este análisis no parte de opiniones, ni de noticias, ni de narrativas populares. Parte de la lectura y comprensión de los ciclos de mercado.

La metodología que uso en mis análisis se basa en la Teoría de Ondas de Elliott con una aproximación moderna y fuerte enfoque matemático. Además me apoyo en diversos indicadores para confirmar o invalidar estructuras y ciclos de mercado.

Esta metodología permite contextualizar el movimiento del precio dentro de ciclos, proporciones y relaciones que se repiten a lo largo del tiempo. Con este enfoque trabajo con escenarios y probabilidades sin certezas absolutas. Cada escenario tiene puntos claros de validación y de invalidación.

Si el mercado invalida un escenario, se descarta y se pasa al siguiente. No se discute ni se justifica.

Además del análisis técnico, tengo en cuenta el contexto macroeconómico y geopolítico, así como el comportamiento de otros activos relevantes como forex, índices bursátiles o el oro. No para predecir el mercado, sino para entender en qué entorno se mueve Bitcoin y ajustar las probabilidades de los distintos escenarios.

Si no conoces la teoría de Ondas de Elliot aquí tienes un artículo introductorio con el que comprenderás mucho mejor el análisis.

Bitcoin y sus primeras estructuras de mercado

Los primeros años de Bitcoin no se parecen a nada que haya venido después. Ni en velocidad, ni en volatilidad, ni en estructura.

Tras su primer máximo relevante en la zona de los 32$ el 8-6-11, el precio experimentó una corrección cercana al 94% cayendo hasta los 1.99$, una magnitud que hoy resultaría difícil de imaginar, pero que define muy bien la naturaleza inicial del activo. Bitcoin nace y se desarrolla en un entorno de extrema inmadurez, donde las estructuras son violentas, rápidas y difíciles de medir con herramientas clásicas.

A partir de ese mínimo del 17-11-11, el precio entró en una fase parabólica sin precedentes hasta superar los 260$ en apenas unos meses. En este tramo resulta complicado distinguir con claridad las fases internas del movimiento. Las ondas se solapan, la aceleración es constante y el mercado apenas deja zonas de descanso. Esto no es una anomalía: es el comportamiento esperado de un activo en pleno proceso de descubrimiento de precio.

Este primer gran máximo marcó un antes y un después en la historia de Bitcoin. No solo por el precio alcanzado, sino porque redefinió la escala del mercado. Sin embargo, lejos de estabilizarse, el precio protagonizó una nueva caída extremadamente rápida, perdiendo más del 80% de su valor en cuestión de días. De nuevo, una corrección profunda que no invalida el proceso, sino que lo reinicia.

Desde ese punto en 50$, Bitcoin inició otra estructura parabólica que culminó en un nuevo máximo histórico en los 1.240 dólares a finales de 2013. Este nivel no es importante únicamente como cifra, sino como cierre de un ciclo extremadamente comprimido en el tiempo. En apenas unos años, Bitcoin había encadenado varias fases de expansión y corrección que, en mercados más maduros, suelen desarrollarse durante décadas.

Lo que siguió a este máximo es el primer mercado bajista prolongado de Bitcoin. Una corrección cercana al 87% que se extendió durante más de 600 días y que introdujo, por primera vez, una fase de desgaste temporal clara. A diferencia de las caídas anteriores, no se trata solo de precio, sino de tiempo. Este matiz será clave en ciclos posteriores.

A partir de ese mínimo, Bitcoin entró en un nuevo gran movimiento alcista que ya empezaba a mostrar estructuras más complejas. Las fases impulsivas y correctivas se alargan, los movimientos se solapan y los ciclos comienzan a diferenciarse mejor. El mercado dejó atrás su etapa más primitiva y empezó a comportarse como un activo en transición hacia una mayor madurez.

Este proceso culminó el 17-12-2017, con un nuevo máximo histórico en torno a los 20.000 dólares. Más allá del precio, este punto marcó el cierre del primer gran ciclo completo de Bitcoin tal y como hoy lo entendemos: expansión prolongada, mercado bajista posterior y, por primera vez, una altseason claramente identificable.

Mirar estos primeros años con lupa no sirve para contar ondas con precisión. Sirve para entender una idea fundamental: Bitcoin no ha crecido de forma lineal ni ordenada, sino a través de saltos de régimen, estructuras extremas y correcciones profundas. Ignorar esta fase inicial lleva a interpretar mal todo lo que viene después.

De 2017 a 2022: la distorsión del ciclo macro

Corrección de onda 2 macro (2017–2018)

Tras el máximo de diciembre de 2017, Bitcoin entró en una corrección profunda que se extendió desde el 17-12-2017 hasta el 15-12-2018, con una caída cercana al 84 %, alcanzando mínimos en la zona de los 3.125 dólares.

Aunque este movimiento suele identificarse de forma simplificada como el final de la onda 2 macro, es importante matizar que este mínimo no marca necesariamente el final estructural definitivo de dicha onda, sino el punto de mayor capitulación visible del ciclo bajista.

Hasta aquí, el comportamiento de Bitcoin encaja razonablemente bien dentro de un ciclo impulsivo clásico: una gran expansión seguida de una corrección profunda y prolongada, tanto en precio como en tiempo.

El inicio de la onda 3 macro y el primer gran problema estructural

A partir de los mínimos de diciembre de 2018, Bitcoin comenzó lo que debería haber sido el desarrollo natural de la onda 3 macro, el tramo históricamente más limpio, direccional y estructurado de cualquier ciclo impulsivo.

Sin embargo, aquí aparece uno de los mayores problemas estructurales de Bitcoin como activo.

La onda 3 macro inició su desarrollo desde el 15-12-2018, y el primer impulso significativo llevó al precio hasta la zona de los 13.800 dólares. Posteriormente, se produjo una corrección ordenada hasta los 6.432 dólares el 18-12-2019, un retroceso cercano al 61 %, compatible con una onda 2 dentro de la estructura interna de la onda 3.

Hasta este punto, el conteo sigue siendo técnicamente coherente.

El inicio de la onda 3 macro y el primer gran problema estructural

El principal problema para continuar el conteo con normalidad surge a partir de aquí.

Bitcoin es ya de por sí un activo atípico y difícil de medir, pero en este punto se produjo una ruptura del desarrollo natural de la onda 3, algo que solo ocurre en situaciones excepcionales y que suele estar asociado a eventos de tipo cisne negro.

Durante el desarrollo de lo que debería haber sido la onda 3 de 3 (un tramo caracterizado normalmente por continuidad y fortaleza) irrumpió la pandemia de COVID-19.

Entre el 13 de febrero y el 13 de marzo de 2020, Bitcoin sufrió una caída abrupta de aproximadamente un 62 %, alcanzando mínimos en torno a los 3.883 dólares. Este movimiento no solo interrumpió el impulso, sino que invalidó la onda 1 de 3 y provocó una prolongación poco habitual de la onda 2, distorsionando por completo la lectura estructural clásica.

Este tipo de comportamiento no responde a una dinámica interna de mercado, sino a un shock exógeno global.

La onda 3 macro bajo un entorno monetario sin precedentes

A partir de ese punto, el análisis del ciclo ya no puede desligarse del contexto macroeconómico global.

La fase alcista posterior estuvo fuertemente influenciada por una inyección de liquidez y una bajada de tipos de interés sin precedentes, especialmente por parte de Estados Unidos. Este entorno monetario excepcional alteró de forma significativa la velocidad, extensión y comportamiento del precio de Bitcoin.

Pese a estas distorsiones, el ciclo culminó con un máximo histórico en los 68.997 dólares el 10-11-2021, que puede interpretarse como el final de la onda 3 macro, con una extensión aproximada del 327 % respecto a la onda 1 macro, una proporción saludable desde un punto de vista estructural, aunque desarrollada en un contexto totalmente anómalo

Onda 4 macro: corrección profunda en un mercado ya maduro

La onda 4 macro posterior volvió a mostrar un comportamiento atípico, con una caída cercana al 77,5 %, llevando el precio hasta los 15.479 dólares el 21-11-2022.

A diferencia de correcciones anteriores, este movimiento se produjo en un mercado mucho más maduro, con mayor participación institucional y con una narrativa cíclica ya ampliamente interiorizada por el mercado.

Este tramo cierra una fase compleja del ciclo y deja abierto el escenario para el desarrollo final de la onda 5 macro.

Cabe reseñar un evento muy importante que ocurrió al final de esta onda 4 macro y que condiciona por completo el análisis de la última estructura alcista de Bitcoin hasta la fecha. Entre el 8-7-2022 y el 20-3-2023, Bitcoin registró la mayor concentración de volumen de negociación de toda su historia.

Este dato es especialmente llamativo, ya que lo normal habría sido que esta concentración de volumen se hubiese dado durante la onda 3, y no en el tramo de intersección entre la onda 4 y la onda 5.

La onda 5 del primer gran macrociclo de Bitcoin

El volumen en la onda 5 macro de Bitcoin

Si tuviésemos que definir con un solo concepto esta última estructura del primer gran ciclo macro de Bitcoin, ese concepto sería la ausencia de volumen.

Este hecho contrasta de forma muy clara con la extrema concentración de volumen que se produjo al final de la onda 4 macro. Visto en perspectiva, este fenómeno podría considerarse como una de las mayores trampas estructurales de la historia reciente de los mercados financieros.

Como ya se ha expuesto anteriormente, las ondas 3 se caracterizan por un aumento progresivo del volumen, que suele acompañar al movimiento del precio y que solo presenta divergencias en sus tramos finales. Sin embargo, en este caso se produjo una anomalía clara: el aumento de volumen desproporcionado al final de la onda 4 y en los primeros compases de la onda 5 dio a entender que el mercado se preparaba para una nueva fase parabólica.

Conforme avanzaba el tiempo, en lugar de aumentar, el volumen comenzó a disminuir de forma progresiva, generando una divergencia cada vez más evidente entre precio y volumen, hasta alcanzar niveles no vistos desde 2018.

¿Por qué es importante la ausencia de volumen?

Este fenómeno es clave por dos motivos, ambos fundamentales para entender el comportamiento errático de Bitcoin desde 2023.

  • El primero es estructural.
    • La disminución del volumen es un rasgo habitual en las ondas 5, y suele venir acompañada de divergencias claras entre el precio y el volumen: mientras el precio continúa ascendiendo, el volumen se contrae. Esta combinación suele anticipar agotamiento del movimiento y pérdida de inercia.
  • El segundo motivo es contextual.
    • Como ocurre con cualquier activo que cotiza frente al dólar, la falta de volumen de negociación hace que el precio se vuelva extremadamente sensible a las fluctuaciones del EURUSD. En ausencia de volumen suficiente, pequeños desplazamientos en el mercado de divisas tienen un impacto desproporcionado sobre el precio.

Esto generó en Bitcoin una paradoja especialmente relevante.

Bitcoin es un activo con una naturaleza históricamente no correlacionada con los mercados tradicionales. Sin embargo, la caída del volumen de negociación incrementó su sensibilidad al EURUSD, provocando una correlación indirecta con otros activos denominados en dólares, como el oro o el S&P 500.

La sobrecompra en el RSI diario

Coincidiendo con la concentración de volumen entre julio de 2022 y marzo de 2023, ocurrió otro fenómeno especialmente llamativo y no menos relevante.

Durante el mes de enero de 2023, el RSI diario entró en niveles de sobrecompra extremos, totalmente desproporcionados respecto a la subida del precio. El RSI alcanzó niveles cercanos a 90 puntos, mientras que el precio de Bitcoin únicamente avanzaba desde la zona de los 17.000 hasta los 21.000 dólares.

Si comparamos este comportamiento con el máximo nivel de sobrecompra experimentado durante la onda 3 macro, la anomalía resulta todavía más evidente. En aquel momento, el RSI alcanzó niveles similares, en torno a 91 puntos, cuando el precio de Bitcoin cotizaba cerca de los 42.000 dólares, en un contexto de expansión real del mercado.

Las consecuencias de este fenómeno fueron claras: cada movimiento alcista posterior nació ya en una estructura agotada, dando lugar a una sucesión constante de divergencias entre precio y RSI desde el propio inicio de los impulsos.

La entrada de dinero institucional

A lo largo de este ciclo, desde 2022, se han repetido de forma constante varias narrativas:

  • La entrada de capital institucional en Bitcoin.
  • ‘Este ciclo es diferente’.
  • El inicio inminente de una nueva altseason.

En primer lugar, conviene abordar la narrativa del capital institucional. (Antes de finalizar el artículo se revisarán las dos restantes).

Muchos analistas se apoyan en la supuesta llegada masiva de capital institucional para justificar que Bitcoin no debería experimentar una corrección severa y, más aún, que estaría a las puertas de una nueva fase parabólica capaz de llevar el precio por encima de los 200.000 dólares. (Nota del autor: en este punto conviene ser honesto; durante esa fase del ciclo, este escenario también formó parte de mis propios análisis, antes de que los datos de volumen y momentum empezaran a contradecirlo).

Es cierto que la entrada de capital institucional y de manos fuertes suele ir acompañada de movimientos alcistas relevantes. De hecho, este comportamiento es característico de las ondas 3, y suele manifestarse a través de:

  • Un aumento progresivo del volumen.
  • Ausencia de divergencias respecto al precio.
  • Y un RSI fuerte y coherente con el movimiento.

Sin embargo, como se ha mostrado en los bloques anteriores, en este ciclo ocurrió exactamente lo contrario. Durante gran parte del movimiento se observaron divergencias persistentes entre precio y volumen, así como entre precio y RSI, algo incompatible con una fase impulsiva sana.

Si somos estrictos, sí existe un punto concreto en el que se produjo un aumento significativo del volumen acompañado de un RSI extremadamente elevado, y este tuvo lugar al inicio de la onda 5 macro. Todo apunta a que fue en ese momento clave cuando entró el capital institucional de forma relevante.

Lo que vino después fue, en gran medida, inercia y narrativa: la promesa de los ETF de Bitcoin, la expectativa de una nueva fase parabólica y el discurso de que ‘este ciclo es diferente’.

En contrapartida, lo observado desde 2024 encaja mucho mejor con una fase claramente distributiva, posterior a un proceso de acumulación extrema que se desarrolló entre julio de 2022 y marzo de 2023.

Me gustaría que cualquier lector que haya llegado hasta aquí comprenda bien el concepto:

Mientras que la narrativa dominante sostiene que grandes capitales (fondos de inversión, bancos, gobiernos o entidades institucionales)  han estado comprando Bitcoin de forma sostenida durante los últimos dos años, el comportamiento observado en el mercado sugiere un proceso distinto.

Una parte significativa de esos grandes capitales ha estado vendiendo y tomando beneficios de posiciones acumuladas en fases anteriores del ciclo, especialmente de compras realizadas hace más de dos años, coincidiendo con la zona de acumulación profunda del mercado.

La altseason que nunca llegó

Una de las narrativas más recurrentes que se utilizan para justificar una nueva estructura parabólica de Bitcoin es la ausencia de una altseason.

De forma errónea, se ha asumido casi como un mantra que antes del final de cada ciclo de Bitcoin debe producirse una altseason. Sin embargo, si atendemos al histórico real del activo, esta afirmación se sostiene sobre una base muy limitada: solo han existido dos altseason claramente identificables, una en 2017 y otra en 2021.

Pese a ello, se tiende a dar por probable un suceso futuro que únicamente ha ocurrido dos veces en los más de 16 años de historia de Bitcoin. Desde un punto de vista estrictamente estadístico, esta premisa resulta débil.

Si aplicamos el mismo criterio de probabilidad a otros eventos del histórico de Bitcoin, el contraste es evidente. A lo largo de su existencia, Bitcoin ha sufrido seis caídas superiores al 70 %, lo que convierte a este tipo de movimientos en un fenómeno mucho más recurrente que una altseason. Desde términos puramente probabilísticos, sería por tanto más razonable esperar una corrección profunda que una nueva fase de expansión generalizada en altcoins.

Este enfoque no invalida la posibilidad de que se produzcan movimientos alcistas puntuales en determinados activos, pero sí cuestiona la idea de una altseason estructural, amplia y sostenida como condición necesaria para el cierre del ciclo.

Este concepto se desarrollará con mayor profundidad en artículos posteriores.

Este ciclo de Bitcoin es diferente

A menos que hayas estado en un búnker durante los últimos años, seguramente habrás oído más de una vez (o más de cien) esta frase recurrente: ‘Este ciclo de Bitcoin es diferente’.

En parte, la afirmación es correcta. Pero no desde el punto de vista desde el que suele plantearse.

Al igual que ocurre con la narrativa de la altseason, muchos analistas y especuladores de criptomonedas esperan que los ciclos de Bitcoin se repliquen de forma casi mecánica, tomando los halvings como único punto de referencia. Sin embargo, que Bitcoin haya entrado en fases parabólicas tras algunos halvings no implica que ese comportamiento deba repetirse de forma sistemática cada vez que se produce este evento.

Desde un punto de vista estadístico, la muestra es limitada y las conclusiones simplistas.

Dicho esto, sí existe una parte cierta en esta narrativa: Bitcoin tiende a iniciar movimientos relevantes tras un halving. Históricamente, los halvings han precedido a ondas 3, y en este ciclo también ha ocurrido así. La diferencia clave es el contexto.

En esta ocasión, la onda 3 se desarrolló dentro de una tendencia macro ya agotada. Por lo tanto, aunque estructuralmente se tratase de una onda 3, no tenía por qué dar lugar a un movimiento expansivo comparable a los de ciclos anteriores.

Esta onda 3 se desarrolló aproximadamente entre agosto de 2024 y enero de 2025, con una subida del precio de Bitcoin cercana al 121 %, un movimiento significativo, pero lejos de las expansiones parabólicas que muchos esperaban.

Entonces, ¿por qué es diferente este ciclo?

La respuesta es más sencilla de lo que parece. Este ciclo es diferente porque corresponde a la primera onda 5 de un gran ciclo macro.

Aunque las ondas impulsivas (1, 3 y 5) forman parte de un mismo ciclo, su comportamiento no es equivalente. Cada una responde a un contexto distinto de madurez, liquidez y expectativas de mercado. Las ondas 5, en particular, suelen desarrollarse en entornos más frágiles, con menor margen de expansión y mayor dependencia del contexto macro.

Por lo tanto, sí: este ciclo es diferente. Pero no porque Bitcoin haya cambiado su naturaleza, ni porque las reglas hayan dejado de aplicarse, sino porque el mercado se encuentra en una fase distinta del ciclo completo.

El gran final. (O el siguiente principio)

Y llegamos al final de este análisis macro basado en la Teoría de Ondas de Elliott sin necesidad de apoyarnos de forma sistemática en retrocesos o extensiones de Fibonacci.

Para quienes ya conozcan esta metodología (o estén interesados en aprenderla) conviene aclarar un punto importante: la Teoría de Ondas de Elliott no se basa únicamente en mediciones. Las relaciones matemáticas son una herramienta de apoyo, pero el núcleo del análisis reside en la comprensión de los ciclos de mercado.

El objetivo de todo lo expuesto hasta aquí no es anticipar un precio concreto, sino entender la naturaleza del ciclo en el que se encuentra Bitcoin.

Si algo debería quedar claro tras este recorrido es que Bitcoin presenta un comportamiento profundamente atípico, con ciclos deformados, distorsionados por factores exógenos y con fases finales muy distintas a las de mercados más maduros.

Y, basándonos en la teoría de los ciclos de mercado y en su naturaleza fractal, que estemos hablando del final de un ciclo macro de cinco ondas no implica un final definitivo, sino el inicio de un ciclo de orden superior, más amplio y duradero.

Sin embargo, antes de que pueda desarrollarse una nueva gran fase expansiva, lo más probable es que el mercado atraviese una corrección profunda del precio, coherente con la fase del ciclo en la que nos encontramos.

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El presente y el futuro de Bitcoin

Tras marcar un último máximo histórico en la zona de los 126.230 dólares el 6 de octubre de 2025, Bitcoin habría concluido un macrociclo de cinco ondas con una duración aproximada de 16 años.

En este contexto, el precio se encuentra actualmente en una fase correctiva, y este punto es fundamental entenderlo. Tras un macrociclo de esta magnitud (en el que Bitcoin pasó de no valer nada hasta más de 126.000 dólares, configurando una gran onda 1 de orden superior) lo coherente desde una perspectiva de ciclos de mercado es el desarrollo de una corrección proporcional, tanto en duración como en profundidad, correspondiente a una nueva onda 2.

Si algo puede extraerse con claridad de todo el recorrido histórico analizado es que Bitcoin se caracteriza por alternar grandes fases expansivas con correcciones profundas y violentas. Este comportamiento no es una anomalía, sino parte de su propia naturaleza como activo.

Bajo este prisma, resulta razonable contemplar una corrección de al menos un 70 % desde el último máximo histórico como un escenario plenamente compatible con su histórico y con la estructura actual del ciclo.

Llegados a este punto, y únicamente con el objetivo de delimitar zonas probables, es momento de recurrir a los retrocesos de Fibonacci. Al trazar un retroceso desde el origen de la estructura de Bitcoin hasta su último máximo, las principales zonas de reversión potencial se sitúan en torno a:

  • 48.000 dólares (retroceso 0,618)
  • 27.000 dólares (retroceso 0,786)
  • 13.000 dólares (zona extrema, más vinculada al comportamiento histórico del activo que a un nivel clásico de Fibonacci)

Es importante entender que no se trata de niveles de precio exactos, sino de zonas de probabilidad. A partir de los datos disponibles hasta el momento, una posible distribución de escenarios sería:

  • Zona de 48.000 dólares → ~25 % de probabilidad
  • Zona de 27.000 dólares → ~50 % de probabilidad
  • Zona de 13.000 dólares → ~25 % de probabilidad

En caso de completarse una corrección de este tipo, el desarrollo posterior de una nueva onda 3 de orden superior, proporcional a la gran onda 1 previa, abriría la puerta a precios significativamente más elevados en el largo plazo. Bajo ese escenario estructural, no sería descabellado que Bitcoin pudiera aspirar a cotas muy superiores a las actuales, incluso en el entorno de los 500.000 dólares, siempre dentro de un marco temporal amplio y sujeto a la evolución del contexto macroeconómico.

Un último apunte

Esta es mi visión sobre Bitcoin tras muchas horas de estudio del activo.

Nada de lo expuesto en este artículo debe interpretarse como una verdad absoluta. No considero tener certezas definitivas ni una lectura cerrada del mercado. Lo que aquí se presenta es mi interpretación, lo más objetiva posible, basada en los datos disponibles hasta el momento.

Los mercados cambian, los datos evolucionan y los ciclos se reescriben. Por ello, nunca debe descartarse que en el futuro sea necesario reevaluar, ajustar o incluso replantear este análisis a medida que aparezca nueva información.

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