Las consecuencias reales de la Ley Genius y las stablecoins de EEUU

Las consecuencias reales de la Ley Genius de las stablecoins

Si has leído la Parte 1, ya conoces el truco: cómo funciona el modelo, cómo un solo dólar puede respaldar decenas de clones digitales y cómo la Ley Genius convierte todo ese proceso en algo ‘legal’ y escalable.


Si no lo has hecho aún, te recomiendo leerla antes porque esta segunda parte arranca justo donde termina la primera:

A partir de aquí ya no hablamos del cómo, sino del qué pasa después. Esta Parte 2 entra en la parte incómoda del asunto:

Qué implica realmente montar una impresora paralela de dólares digitales, quién se beneficia de ella, por qué y que implicaciones tendría si algún día la confianza se rompe y Estados Unidos y los emisores se quedan con el valor real y el resto con la copia digital.

Financiación encubierta de EEUU y fuga de liquidez: fotocopias digitales a cambio de dólares de verdad

En este sistema, cada vez que alguien compra un token ‘estable’, está enviando dólares reales a financiar deuda de Estados Unidos. No hace falta patriotismo ni intención política: basta con que alguien quiera pasar su dinero a cualquier stablecoin regulada bajo la Ley Genius.

1. Estados Unidos recibe liquidez real del mundo entero

Cada dólar que entra en una stablecoin termina donde a EEUU más le interesa: en sus bonos, en su deuda, en su financiación interna. No importa si el comprador está en España, Argentina o Filipinas, ese dólar acaba trabajando para el Tesoro estadounidense.

Estados Unidos ha conseguido algo extraordinario, ha convertido el ecosistema crypto en un mecanismo global de compra de deuda.

Y lo mejor de todo (para ellos): Nadie lo percibe como un impuesto, ni como una obligación, ni como una transferencia de riqueza.

Es voluntario. Automático. Invisible.

2. A cambio, los usuarios reciben fotocopias digitales ‘estables

Cada persona que compra un stablecoin regulado entrega un dólar real… y recibe un clon digital respaldado por un bono comprado con ese mismo dólar que sigue circulando.


Es un intercambio que solo tiene sentido para el emisor y para Estados Unidos:

  • Ellos se quedan la liquidez real.
  • El comprador se queda con un activo sintético.
  • El dólar vuelve al mercado.
  • Se repite el ciclo.
  • Se emiten más clones.
  • Se compra más deuda.
  • EEUU recibe más dinero fresco.

Este mecanismo drena liquidez de bancos, fondos y usuarios de todo el mundo, y la dirige hacia un único destino: el Tesoro americano.

3. El resumen brutal del asunto

Estados Unidos ha descubierto cómo financiarse con dinero extranjero sin pedirlo, sin negociarlo, sin explicarlo y aparentemente sin endeudarse, al menos visto desde fuera.

Es una aspiradora de liquidez global. Una financiación encubierta convertida en ‘tecnología financiera’. Una copia descarada del modelo USDT, pero elevada a escala mundial.

Y lo más irónico es que muchos analistas celebran este proceso como si fuera una ‘inyección de liquidez’ cuando, en realidad, es una transferencia silenciosa de riqueza hacia Estados Unidos a cambio de dólares digitales que se multiplican como gremlins.

Riesgos potenciales: Inflación encubierta y privatización de la emisión monetaria

Todo este sistema tiene una parte que casi nadie quiere mirar de frente. La teoría de la Ley Genius parece razonable: bonos del Tesoro, respaldo seguro, orden y estabilidad.

Pero el problema nunca fue la teoría. El problema es a quién le das la llave de la impresora.

Si permites que empresas privadas, fondos de inversión y cualquier ‘Banco Paquito™‘ regulado al amparo de la ley puedan emitir dólares digitales siempre que alguien les entregue un billete… estás creando algo muy parecido a un banco central paralelo, pero sin sus límites. Ni supervisión, ni política monetaria, ni responsabilidad real.

Y eso tiene una consecuencia inmediata: Inflación encubierta.

No en el sentido clásico, sino en uno mucho más sutil: más y más unidades de «dólar digital» circulando por ahí, todas nacidas del mismo billete que no deja de dar vueltas. La base monetaria real no cambia, pero la digital se infla como un globo. Y nadie la controla.

Pero lo más importante es que si en algún momento la confianza se rompe y las stablecoins pierden su valor… los que conservan los dólares reales no son los usuarios.

Quien tiene los activos tangibles (los bonos, los intereses, el dinero que sí existe) son:

  • Estados Unidos.
  • Los emisores regulados de stablecoins.

El usuario se queda con un token que vale ‘1’ solo mientras el resto del mundo finja que vale ‘1’.

Y aquí es donde aparece el ángulo carroñero de todo este asunto. Si anticipas una crisis económica grande (hablamos de fuga de capitales, estrés bancario, deuda insostenible), este mecanismo es simplemente brillante:

  • EEUU absorbe valor real de todo el planeta.
  • Los emisores privados ganan intereses con ese valor real.
  • Y la población se queda con la parte sintética: Dígitos que dependen de una confianza que puede esfumarse en una tarde.

El terrible paralelismo con el crack del 29

Es lo mismo que ha ocurrido en todas las crisis de la historia. Los activos sólidos suben a la superficie, y los activos débiles quedan en manos de la mayoría. La diferencia es que esta vez se hace a escala global, automatizado y bajo la apariencia de ‘innovación’.

Para entender el riesgo real de las stablecoins, basta mirar un episodio que marcó la economía moderna: el crack del 29.

Durante los años 20, las acciones de las grandes empresas parecían una apuesta segura, todo subía, todo funcionaba.

Las fábricas producían más, la tecnología avanzaba y la economía americana vivía su década dorada.

Y, como siempre ocurre, la gente empezó a creer que aquello era permanente.

Las acciones ya no se compraban por sus beneficios futuros, se compraban porque mañana valdrían más que hoy.

Panaderos, profesores, obreros… todos empezaron a invertir sus ahorros. Algunos incluso pedían préstamos para comprar acciones, convencidos de que nada podía salir mal. Era la primera vez que la población general se lanzaba de forma masiva a los mercados.

La economía parecía estable, sólida, infinita…

Hasta que un día dejó de parecerlo.

Cuando algunos grandes inversores empezaron a vender, el resto se asustó. Y en un mercado donde todos habían entrado convencidos de que siempre habría un comprador… de repente no había ninguno.

El precio colapsó. Las acciones que ayer representaban riqueza real hoy eran papel mojado.

Cientos de miles de personas perdieron sus ahorros literalmente de la noche a la mañana.

No porque las empresas desaparecieran, sino porque la confianza que sostenía el precio se evaporó.

Y aquí es donde el paralelismo con las stablecoins es casi incómodo. Hoy mucha gente cree que su dólar digital es un dólar real. Cree que siempre podrá cambiarlo cuando quiera. Cree que es estable porque ‘así está diseñado’.

Pero la estabilidad no es un diseño. La estabilidad es confianza. La misma confianza que sostuvo el mercado en 1929… hasta que no lo hizo.

Conclusión

Con este artículo no quiero transmitir que todas las stablecoins y las criptomonedas sean malas. Tan solo trato de informar sobre cómo funcionan los distintos activos (sus ventajas y sus riesgos e inconvenientes) para que cada uno pueda tomar sus propias decisiones.

En este caso tenemos un sistema, de base corrupto, diseñado y optimizado para beneficiar solo a unos pocos, algo que, en esencia, es completamente contrario al ideal por el que nacieron Bitcoin y las criptomonedas.

Lo curioso es que estos nuevos dólares digitales no son malos per sé, el problema es que, junto con la Ley Genius, están diseñados específicamente para incentivar su adopción para comprar y operar activos financieros digitales: criptomonedas, ETFs tokenizados, acciones tokenizadas, nuevos tipos de préstamos digitales, etc… Con esto tenemos un cóctel infernal.

Veo cada día grandes ‘analistas’ e influencers alabar la llegada de la mayor inyección de liquidez de la historia, incitando a seguir comprando activos tradicionales y digitales mientras todo está en máximos históricos.

Todo ello con la esperanza de que Trump y la FED, cual William Wallace, lleguen echando fuego por los ojos y rallos por el culo impidiendo que caigan los mercados.

Pero en realidad, lo que tenemos delante es una mega bomba nuclear digital capaz de hacer saltar por los aires los mismísimos cimientos de la economía global. Y para esto no estamos preparados…

Artículo recomendado

Qué es el staking

¿Qué es el staking?

El staking es un proceso mediante el cual bloqueas criptomonedas para ayudar a asegurar una red blockchain y, a cambio, recibes recompensas. Solo existe en blockchains…

Descargo de desponsabilidad

Este contenido es de carácter informativo y/o educativo y no constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión. Las opiniones, análisis y escenarios reflejan mi forma personal de entender el mercado y deben interpretarse como una segunda opinión, nunca como instrucciones de trading.

El usuario es responsable de sus decisiones y de evaluar sus propios riesgos. Operar con criptomonedas y derivados implica posibilidad de pérdidas significativas. Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros.

Este sitio puede incluir enlaces o menciones de terceros y programas de afiliación. El criterio editorial es independiente.

Puedes consultar el Aviso Legal y Descargo de Responsabilidad completo aquí:

https://ciarnor.com/disclaimer/

Qué es la inversión

¿Qué es la inversión?

Invertir no es simplemente comprar un activo y esperar a que suba. La inversión implica una lógica distinta al trading: horizonte temporal, generación de valor…

¿Qué es el trading?

¿Qué es el trading? El trading es la acción de comprar y vender activos financieros con un objetivo muy simple: aprovechar los movimientos del precio…

Registrate en Bitmex
Registrate en BingX

Crea tu cuenta gratuita

  • Recibe el análisis semanal directamente en tu correo
  • Acceso a la comunidad privada de Discord
  • Análisis, artículos y herramientas premium